13 de marzo de 2011

Y por fin volví a notar ese estremecimiento, esa sensación de que una corriente eléctrica recorre tu estómago y parte de tu pecho, la sensación del primer beso. 
Recuerdo que no hace mucho me pregunté si alguna vez volvería a sentir "eso" ya que, a pesar de las diferencias de cada beso, ninguno había conseguido provocar ese efecto en mí. 
Ahora sé que esa sensación no es única, que no se identifica sólo con el primer beso. He podido comprobar que no es así, he podido volver a experimentarlo y he tirado por la borda todas mis teorías.
Ahora sólo me queda buscar el motivo, el por qué de esa pequeña corriente que aún consigo evocar. Creo que tengo una idea de lo que es... es magia.





 ♥ ...

10 de marzo de 2011

He querido cuando estaba enamorada, 
y cuando no lo he estado que me perdone el amor ,


#Canción: No vale la pena ( el Barrio ) .

5 de marzo de 2011

Sentada en la cocina, me dispongo a renunciar a la grotesca impostura de querer en sueños, a la francesa. Una disposición muy noble, sí señor, una que ya demoraba su presencia. La espalda recta, el ánimo bien despierto, resuelto. Se enciende y se apaga la caldera, obligada por su eficiente termostato, calentando el salón, el estudio, el dormitorio, pero no hay radiadores en la cocina. El frío ayuda, espabila, obliga al corazón a dejarse de tonterías. El frío es la mar de saludable en asuntos de amor. Hay que tomarse estas cosas con ridícula seriedad o no mencionarlas en absoluto. 
Si hay que hacer más café, se hace, cualquier cosa con tal de evitar que nos venza el cansancio. No desfallecer es lo esencial, llegados a este punto. Bien mirado, no es de extrañar el desastre que me precede, nunca antes demostré tal entereza; me conformaba, supongo, con el rumor infantil de las ensoñaciones, con la temperatura amable y engañosa de las habitaciones más calientes de la casa. 
No era capaz entonces de soportar el frío, me quejaba, como los niños que protestan por cualquier cosa y lo desean todo sin desear nada y se aburren a cada rato de sus regalos nuevos. Pero ese tiempo ya ha pasado, este tiempo es otro. Ni san valentines, ni puñetas. Ni cartas de amor, ni zarandajas. 
Ni licores, ni flores. Un café más y a lo que íbamos.
Sentada en la cocina ya no imagino nada y me remito a los hechos. Hay datos exactos, pruebas, decisiones tomadas. No me tiemblan las manos a la hora de dar puñetazos en la mesa, el ruido de los nudillos contra la madera se extiende por el pasillo, es muy posible que lo escuches. No lo hago por distraerte, sino para darme la razón, para decirme que sí, que es cierto. No estoy ya para andar como los gatos, 
en silencio y como quien no quiere la cosa.
Puedo hablar en voz alta y lo hago. Si de amar se trata, amemos, pero no como los niños, o los poetas. Sin gemidos ni reproches, sin desmayos, sin señuelos. Que no se diga que el tiempo nos pasa por encima para nada. La paciencia humana tiene sus límites y la mía está agotada. No mentiré de nuevo, las herramientas a cierta edad deben sustituir a los juguetes, también ha cambiado el tamaño de nuestros dedos. Dejemos que la edad haga su trabajo.
Ya no es posible pretender amar solo en febrero, ni al tuntún de la luna y las mareas. Si se apagan las velas, que se apaguen; si se mueren las rosas, que se mueran; si se pierde un guante, bien perdido está. Nada se parece a ti, y por tanto me parece conveniente no compararte con nada. 
Más que harta estaba ya de la traición gélida de los espejos. De la trampa y el cartón de los misterios y la coquetería boba de las leyendas, los laberintos, los crucigramas.
Sentada en la cocina y apoyada la espalda contra el frío real, me dispongo por fin a quererte, pero no como los niños, no con ese amor caprichosamente desesperado, no entre los tesoros que en realidad no tengo, sino en serio. Con las palmas de las manos hacia arriba y los ojos bien abiertos...

2 de marzo de 2011

Hoy empezaré diciendo que estoy obsesionada.
Estoy obsesionada contigo. Estoy ilusionada, hechizada.. Tú siempre dices que todo esto es una gran hipérbole, pero no. No lo es. Te tienen que pitar los oídos, tienes que estar mareado ya de estar dando todo el día vueltas en mi cabeza. 
No bastaría decir que te quiero, ni siquiera bastarían los 9.610 ladrillos que tiene todo tu edificio para describir lo que siento, o quizás sí, no lo se. Podría escribir en cada uno de ellos las sensaciones que siento cuando tú estás cerca, pero me llamarías loca. Bueno, si quieres puedes llamármelo, no mentirías.. estoy loca, loca por ti. 
¿Acaso no ves mis pequeños carrillos como se ruborizan?, ¿ acaso no te das cuenta de que mis piernas comienzan a temblar ? .. Claro que no , no te quieres dar cuenta de nada, sólo te empeñas en esperar.. y no puedo esperar más por ti, creo que voy a explotar. Mi corazón se va a salir del pecho, bombea a 230.110 por hora cada vez que me encuentro contigo, mi voz tartamudea con sólo decirte "hola" y tú encima te ríes de todo esto. Para mí no es un chiste, siempre que intento olvidarte, vuelvo a recordarte porque regresas a mí, ¿ por qué lo haces ? Déjamelo claro , pero no me hagas sentir bien un día sí y 364 no.